Siempre fui vagabunda y siempre supe que el limite es simplemente donde quiera terminar, que el arte es movimiento y también es libertad.
Sigo buscando sigilosamente mi sitio, soy parte del aire que va sin detenerse y no se vé. Vuelo sin prisa por cada espacio donde miras, pienso en las hermosas formas y contrastes, voy hacia ese nuevo plano que quiero adentrarme, recorro lentamente sus texturas, las retengo, las exploro, las respiro y luego me exilio…
Cada paisaje muta y yo también con él, colapsan los cielos acariciándome.
Amo cuando cada línea y cada detalle comienzan a hablar.
Abro mis escamas y siento a mis sentidos metamorfosear.
Lluvias anaranjadas que me llaman sin cesar y encantan con su simpleza,
despiertan mi exclusiva curiosidad.
Ojos de calidoscopio que actúan como radar.
Este es mi satélite singular.
Elisa Gauna
Mayo de 2010
Sigo buscando sigilosamente mi sitio, soy parte del aire que va sin detenerse y no se vé. Vuelo sin prisa por cada espacio donde miras, pienso en las hermosas formas y contrastes, voy hacia ese nuevo plano que quiero adentrarme, recorro lentamente sus texturas, las retengo, las exploro, las respiro y luego me exilio…
Cada paisaje muta y yo también con él, colapsan los cielos acariciándome.
Amo cuando cada línea y cada detalle comienzan a hablar.
Abro mis escamas y siento a mis sentidos metamorfosear.
Lluvias anaranjadas que me llaman sin cesar y encantan con su simpleza,
despiertan mi exclusiva curiosidad.
Ojos de calidoscopio que actúan como radar.
Este es mi satélite singular.
Elisa Gauna
Mayo de 2010
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