Tu bijouterie de palabras crea una lluvia anaranjada que despierta por completo mi exclusiva curiosidad y me alucina, me pierde,
me coje de una manera deliciosamente sensible.
Me violas nuevamente y crees que mi cuerpo esta intacto. No sos angel, no sos virgen, sos tan porno como las demás. Tomo litros y litros de tu sexo y no te basta. Cojes con tu escencia, encantas con tu simpleza, gustas con lo irregular.
Te casas con anillos de agua sin darle excusas a tus desnudos pies. Te dejas llevar por el vertigo, te acercas a lo extremo, quieres poder.
Sos tu propia prostituta, la que siembra sentimientos, los ve marchitarse y los ve también florecer.
Esfervece la simpleza porque me tocaste muy de cerca y ya estás dentro.
Quiero tomarte y quiero dejate correr. Intento evitar la curiosidad de mis labios y no vas a adivinar lo que estoy pensando, no vas a adivinar mientras te miro dónde te estoy tocando. Fabrico lazos sólo de tentación, creo puentes y puentes de miradas y sigo insistiendo, estoy en mi mejor estado si
simplemente soy lo que llevo en mi piel.
Me conmueves, haces crecer a mis pestañas y mis pupilas se dilatan porque comienzo a sentir que estoy cada vez más mojada
y que tus manos de cáscara me hacen arder.
Consumo tu sal, lamo tu sal, saboreo lentamente cada parte de tu cuerpo.
Amo el zumbido, amo el gemido y tu aliento empaña mis ojos una vez más.
Demasiada ternura por hoy, demasiadas frutillas, demasiado limón.
Abre tus hermosas escamas, sé feroz. Deja que el tiempo mute; deja que juguemos a juegos, deja que basculemos, que bailemos…porque tu existencia se irá a otra parte si sólo sientes como te acaricia el sol. Deja que tu famélico cuerpo al fin sea protagonista. Deja que nos una ese equilibrio tan sutil y violento donde lo azul es azul y lo blanco blanco.
Septiembre 2009
Elisa
me coje de una manera deliciosamente sensible.
Me violas nuevamente y crees que mi cuerpo esta intacto. No sos angel, no sos virgen, sos tan porno como las demás. Tomo litros y litros de tu sexo y no te basta. Cojes con tu escencia, encantas con tu simpleza, gustas con lo irregular.
Te casas con anillos de agua sin darle excusas a tus desnudos pies. Te dejas llevar por el vertigo, te acercas a lo extremo, quieres poder.
Sos tu propia prostituta, la que siembra sentimientos, los ve marchitarse y los ve también florecer.
Esfervece la simpleza porque me tocaste muy de cerca y ya estás dentro.
Quiero tomarte y quiero dejate correr. Intento evitar la curiosidad de mis labios y no vas a adivinar lo que estoy pensando, no vas a adivinar mientras te miro dónde te estoy tocando. Fabrico lazos sólo de tentación, creo puentes y puentes de miradas y sigo insistiendo, estoy en mi mejor estado si
simplemente soy lo que llevo en mi piel.
Me conmueves, haces crecer a mis pestañas y mis pupilas se dilatan porque comienzo a sentir que estoy cada vez más mojada
y que tus manos de cáscara me hacen arder.
Consumo tu sal, lamo tu sal, saboreo lentamente cada parte de tu cuerpo.
Amo el zumbido, amo el gemido y tu aliento empaña mis ojos una vez más.
Demasiada ternura por hoy, demasiadas frutillas, demasiado limón.
Abre tus hermosas escamas, sé feroz. Deja que el tiempo mute; deja que juguemos a juegos, deja que basculemos, que bailemos…porque tu existencia se irá a otra parte si sólo sientes como te acaricia el sol. Deja que tu famélico cuerpo al fin sea protagonista. Deja que nos una ese equilibrio tan sutil y violento donde lo azul es azul y lo blanco blanco.
Septiembre 2009
Elisa
No hay comentarios:
Publicar un comentario