Colgué mi mente a un árbol e hipnótica en la espera de dejar de ser distante por lo menos para mi, dediqué mi tiempo a vender corazones.
Hoy fueron todo el día gris, y aunque sus matices cambiaban y de a ratos giraban los venderé a un dólar y nuevamente se reirán de mí.
Se reirán porque sigo durmiendo con la luz encendida; porque regalé mis mil besos de despedida.
Se reirán de mí porque sorda estoy y aún no aprendí a escuchar; porque doy vueltas y vueltas y no me dejo de marear.
Se reirán porque aún voy tras los mismos perfumes; porque cometo errores y pretendo que ellos sumen.
Se reirán porque me visto de rojo, o se reiran por simple antojo.
Abril 2009
Elisa
Hoy fueron todo el día gris, y aunque sus matices cambiaban y de a ratos giraban los venderé a un dólar y nuevamente se reirán de mí.
Se reirán porque sigo durmiendo con la luz encendida; porque regalé mis mil besos de despedida.
Se reirán de mí porque sorda estoy y aún no aprendí a escuchar; porque doy vueltas y vueltas y no me dejo de marear.
Se reirán porque aún voy tras los mismos perfumes; porque cometo errores y pretendo que ellos sumen.
Se reirán porque me visto de rojo, o se reiran por simple antojo.
Abril 2009
Elisa
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