Mi piel repleta de preguntas al perderme tantas veces por encontrarte a vos. Hubiese querido que me enseñes a bajar mi alas de espuma en el momento justo, hubiese querido que me enseñes a hablarte en el momento necesario…, pero mientras la tierra seguía girando, nosotros peleando… Dijiste tantas cosas al callar, y sé que tu enojo es fugaz y en mis ojos te reconocerás, pero nuestras luces ya no se encienden ni se entienden, y cuando nos encontramos nuestros espejos solo se muerden. No sos el centro, no soy el centro…
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